¿Terrorismo o terrorismos?

La Voz de Galicia
Lunes, 24 de septiembre de 2001

Tras los atentado del pasado 11 de septiembre, son bastantes los que opinan que el terrorismo es un fenómeno único y que, desde el punto de vista cualitativo, no hay diferencia entre los atentados de ETA y los de Estados Unidos. Admiten que, desde una perspectiva cuantitativa, el número de víctimas en un solo día en Norteamérica ha sido mayor que durante algo más de treinta años en España. Pero añaden que esta diferencia no debería implicar un tratamiento distinto para ambos supuestos. Por esta razón, se quejan de que haya habido una reacción internacional tan distinta en un caso y en el otro.

Es cierto que todo acto de terrorismo, sea del tipo que sea, tiene muchísimas cosas en común, absolutamente repudiables, que están en la mente de todos. Es cierto también que, por eso mismo, todos los terrorismos son igualmente condenables. Y hasta ha de admitirse que todos los terroristas coinciden en tener una visión de la realidad construida totalmente al margen de los principios de la lógico comúnmente aceptada.

Por eso, no hay razón alguna para justificar el terrorismo.

Diferencia cualitativa.

Lo que antecede no debe ocultar, sin embargo, que existe una diferencia esencial, de tipo cualitativo, entre el terrorismo sufrido por Estados Unidos y el nuestro. El de 11 de septiembre es un terrorismo exterior, mientras que el nuestro es interno. La diferencia entre ambos se comprueba si imaginamos cuál habría sido la reacción, incluso dentro de la propia Norteamérica, si el ataque del 11 de septiembre hubiese sido realizado, por un imaginario grupo terrorista norteamericano denominado “Movimiento de Liberación de Texas”. Es claro que muy diferente. Por eso, el ataque contra los Estados Unidos, como procedía de un enemigo exterior se calificó como un “acto de guerra”, cosa  que nunca se ha dicho respecto de los atentados de ETA. Esto es lo que explica que el presidente Bush haya podido advertir a los líderes de los demás países del mundo: “O estáis con nosotros, o estáis con los terroristas”. Porque ante el ataque del día 11, Estados Unidos, por entero, está en un único y mismo lado.

Es verdad que el presidente estadounidense habló de organizar un movimiento internacional contra la “red global del terror”. Pero ¿se refiere el presidente Bush a todo el terror, incluido el interno de cada país? Me temo que no, que sus palabras “red global del terror” se refieren a un solo tipo de terrorismo: el extremista islámico. Y si emplea la expresión “red global” es porque ese terror está extendido por diversos países, no porque hayan de incluirse los terrorismos “internos”.

Ahora bien, sería desacertado afirmar que los ataques del 11 de septiembre no van a producir ningún efecto en los “terrorismos interiores”. Desde luego, han aumentado la sensibilidad y la comprensión hacia los que padecen este tipo de terrorismo por parte de los países que no lo sufren. Y ello va a provocar, sin duda, que se adopten medidas de cooperación internacional para combatir dicho terrorismo.

Los pasos que se están empezando a dar en la UE para eliminar la extradición son un buen ejemplo de ello.

Por lo que antecede, a pesar de los matices indicados, el 11 de septiembre de 2001 ha comenzado una nueva era para el terrorismo, sea exterior o interno, en la que, aunque de diferente manera en  uno  y otro caso, aumentará la cooperación internacional para erradicarlo. Y esto ya es algo.

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