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Otero Lastres presentará mañana en Sargadelos su nueva novela

martes, 19 julio, 2011
La Voz de Galicia/Ferrol
Lunes 18 de Julio de 2011

El abogado, escritor y columnista de La Voz José Manuel Otero Lastres, un autor íntimamente vinculado a Ferrol, ciudad en la que pasó buena parte de su infancia, presentará mañana en la galería Sargadelos (20 horas, entradas libre y gratuita) su nuevo libro. Una novela que lleva por título El campo de Bucéfalo, y que llega a las librerías bajo el sello de la editorial Pigmalión.

En el acto el autor estará acompañado por el alcalde de Ferrol, José Manuel Rey Varela; por el catedrático de la Universidade da Coruña José María Paz Gago; por el crítico literario y profesor José Antonio Ponte Far, y por el editor Basilio Rodríguez Cañada, presidente del Pen Club de España.

La nueva novela de Otero Lastres entra de lleno en el territorio de lo que cabría calificar como «thriller legal», y en sus páginas caminan de la mano elementos propios del género negro con una lúcida visión de la realidad que va infinitamente más allá de los territorios de la ficción.

Otero Lastres es autor, entre otros libros, Carta a Miguel y otros cuentos, Puentes de palabras y Las nubes pueden ser gemelas.

El recuerdo y su paisaje

lunes, 11 julio, 2011
La Voz de Galicia
Domingo 10 de Julio de 2011
Pasamos muchos momentos de la vida en lugares que acaban formando parte de nuestros recuerdos. Si traemos a la memoria las más lejanas remembranzas, comprobaremos que en la mayoría de los casos hay una estancia, unas paredes, un inmueble, un paisaje en el que sucedió el acontecimiento que rescatamos del pasado. Pero el enlace entre el recuerdo y el lugar no tiene para todos la misma intensidad. En esto, los seres humanos reaccionamos de muy distinta manera.

Hay quienes toman el entorno físico como un simple punto de referencia material que completa el marco de la evocación. Para estos es tan intenso en sí mismo el suceso rememorado que los ingredientes de lugar y espacio son tan solo datos accesorios irrelevantes, perfectamente sustituibles por otros. A tales personas, las cosas no les traen recuerdos, sino que son solamente partes accidentales de los mismos. Su relación con todo aquello que no sea el lado sentimental de la vivencia es de distanciamiento, por lo cual pueden regresar sin ningún problema a las paredes en las que se desarrolló el acontecimiento memorizado. Y que conste que esta manera de afrontar los recuerdos no revela, en modo alguno, frialdad. Más bien lo contrario: al centrarse en lo sustancial de lo vivido y dejar de lado lo puramente material, elevan la espiritualidad de sus sentimientos a la máxima intensidad.

Pero hay otras personas para las que las escenas impregnan tanto sus recuerdos que no pueden separar unas de otros. En estos sujetos, la evocación mezcla indisolublemente acontecimiento y lugar, de tal suerte que cada hecho se rememora enmarcado en su concreta localización. Se recuerda, por ejemplo, el primer beso a la persona amada, pero tanto la sensación espiritual producida como el día, hora y lugar en que sucedió. Por eso, las propias cosas son evocadoras de recuerdos y forman parte de ellos como el escenario en la obra teatral.

En este grupo de personas, la reacción ante las cosas portadoras de recuerdos no siempre es la misma. Las hay que, lejos de rehuir, buscan afanosamente el encuentro con los objetos que formaban parte de los sucesos que recuperan de la memoria. De tal suerte que la cosa misma, la estancia, un mueble, una foto, un cuadro, son los hilos para acceder al ovillo en el que descansan enredados los recuerdos. El sujeto que se entrega al sosegado placer de recordar ve en cada cosa un punto de anclaje que le permite bajar la cometa en la que flamea cada una de sus vivencias.

Los hay también que convierten los recuerdos, incluso los buenos, en añoranza. Rememoran porque hacer presente en la memoria lo acaecido es una parte del vivir. Pero rehúsan acercarse a los objetos evocadores de vivencias porque su simple visión desata la intensa melancolía de echar en falta. No es que no se entreguen a recordar, es que lo hacen cuando quieren y no cuando se ven forzados por un objeto-gancho que les obliga a ello y desata en su interior un incontrolable ataque de tristeza.

Lleno en A Coruña para conocer el libro de Otero Lastres

viernes, 17 junio, 2011
La Voz de Galicia
Jueves 16 de Junio de 2011

El salón de actos de la Fundación Caixa Galicia, en A Coruña, se quedó pequeño. Y eso sí que es difícil. Complicado habitualmente, pero muy fácil para el ceense José Manuel Otero Lastres, catedrático de Derecho Mercantil en la Universidad de Alcalá de Henares, abogado con despacho propio y directivo del Real Madrid. Y escritor, porque fue precisamente su faceta literaria la que lo llevo a A Coruña, donde presentó su segunda novela, El campo de Bucéfalo, que tuvo una gran acogida en la reciente Feria del Libro de Madrid.

Otero Lastres dio a conocer su nuevo libro rodeado por una gran representación de la «sociedad civil coruñesa», como destacó el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, que acompañó al autor junto con Francisco Vázquez, Chema Paz Gago, Alfredo Conde, María Canosa y Basilio Rodríguez. Todos coincidieron al destacar lo entretenida que resulta la novela, de esas que no puedes parar de leer. Y Vázquez destacó las referencias a A Coruña o a Mera en la obra, que protagoniza un gallego. José Luis Méndez, Juan Carlos Rodríguez Cebrián, Miguel Ángel Sanmartín, Arsenio Iglesias y Raúl García de Loza, entre otros muchos que resulta imposible citar, disfrutaron con el sentido del humor de los oradores.

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