Si Auster escribe de la Quinta Avenida, yo lo haré de Cee

La Voz de Galicia

José Manuel Otero Lastres pasó poco tiempo en Cee, pero Cee se quedó en su vida. Nació allí en 1947 y, en breve, su familia se trasladó a Ferrol, pero a Cee volvía de cuando en cuando, al menos una vez al año hasta la muerte de su abuela, a finales de los años 70.

Su abuelo, Alejandro Lastres Carrera, era de Corcubión, secretario judicial que, cuenta Otero, acabó trasladándose a Cee por influencia de su abuela, Amparo García, vecina de ese municipio. En el bajo de la conocida como casa de los Lastres montó su despacho de abogado. Su hija se casaría con un registrador de la propiedad al que le tocó plaza en Corcubión, Miguel Otero Saavedra, el padre de Lastres.

Siendo aún un niño, su padre se trasladó a Ferrol, con plaza en el registro de Pontedeume. «Recuerdo que veníamos en un Ford que conducía un chófer que se llamaba Dopico a ver a mi abuela», relata Otero Lastres, la misma abuela cuya imagen conserva en la memoria asomada a la galería de la vieja casa familiar viendo pasar a la gente por la Alameda, una plaza que -rememora- de pequeño le parecía inmensa.

Otero Lastres es, además de abogado y catedrático, escritor. Se arrancó hace unos años con un cuento y en 2009 publicó su primera novela, La niña de gris. Pese a su breve estancia en la localidad, su relato está ambientado en Cee. Va por su segunda novela, publicada hace unos meses, y prepara la tercera que, de nuevo, tendrá Cee como lugar de origen de los acontecimientos que allí se relatarán. «Si Paul Auster nos mete hasta las cejas la Quinta Avenida, yo lo haré de lo mío, de Cee, de Mera, de Galicia», cuenta.

Y si muchos imaginan las calles de un Nueva York que nunca han visitado a través de un libro, Otero Lastres espera que otros imaginen Cee en las mismas circunstancias a través de sus obras.

De su lugar de nacimiento guarda lejanos y vivos recuerdos. De los días en que pescaba frente a la iglesia, cuando el mar llegaba allí, de la gente vendiendo centollos en grandes cestos por la calle. «No venía mucho, pero lo pasábamos de cine», dice.

Eran los años en los que las atracciones de A Xunqueira estaban todas en la Alameda. «Mi abuelo tenía una finca cerca y me llevó allí a ver sus gallinas. Me dio un huevo y me dijo que tuviera cuidado, que no se me rompiera. Me puse nervioso y se rompió». Es uno de los recuerdos más viejos que conserva de Cee, siendo niño, igual que el de aquel caballo de cartón que le regaló su mismo abuelo que sus hermanos le hicieron romper un día para ver qué tenía en su interior.

Esta semana presentó en su villa natal su última novela. Dice que apenas conserva amigos de la infancia, pero entre el público sí hay ceenses que, tantos años después, lo conservan a él en la memoria y se acercan a saludar a aquel chaval que hoy es un reputado jurista y un escritor que ha dejado de ser prometedor para pasar a ser escritor a secas.

El DNI del que dice que presume cuando le pregunta por su procedencia lo lleva bien marcado en el corazón. Seguramente serán más de una las novelas que aun escriba y que citen en sus páginas a la Costa da Morte. Y es que los recuerdos de infancia, por remotos que sean, dejan su poso, y aunque la plaza de la Alameda no sea tan grande como él mismo la recordaba de niño, seguirá siendo siempre su plaza.

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José Manuel Otero Lastres

Nació en 1947

Nació en Cee y reside en Madrid

Es abogado, catedrático de Derecho en Alcalá y directivo del Real Madrid

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