Rajoy en su madriguera

La Voz de Galicia

Rosa Díez, en declaraciones difundidas por Efe, celebró que los partidos de la oposición lograran sacar de su «madriguera» a Rajoy, obligándolo a acudir al Congreso para explicar los últimos acontecimientos del caso Bárcenas. A pesar del optimismo de la portavoz de UPyD, no serán pocos los que piensen que la comparecencia es fruto más de la presión de algunos medios de comunicación que de la fuerza de la oposición. Por mi parte, no estoy muy seguro de que haya que apuntar ese tanto ni a los partidos de la oposición ni a los medios, aunque es cierto que ambos airearon mucho el asunto.

Basta examinar las declaraciones de Rajoy para advertir que nunca se negó a comparecer en el Congreso. Y si ahora ha fijado el 1 de agosto para hacerlo es porque lo considera conveniente. Al actuar de este modo, Rajoy no hace más que cumplir la norma constitucional que encomienda al Gobierno, y a nadie más, la dirección de la política interior y exterior del Estado. Por otra parte, y aunque no lo reconozcan, la decisión de Rajoy tuvo que aliviar a ciertos partidos de la oposición, porque les ha evitado el desgaste de plantear una moción de censura constructiva condenada al fracaso.

No conozco cómo planifica su estrategia política Mariano Rajoy, pero creo no equivocarme mucho si digo que se hace su composición de lugar teniendo a la vista toda la información de la que suele servirse un presidente de Gobierno (más completa que la de cualquiera). Y, después de valorar todas las posibles opciones, elige la que él, sin dejarse presionar por nadie, considera mejor para España. Por ejemplo: a mediados de julio del años pasado, y parece que fue hace mucho, casi todos los medios de comunicación españoles daban por hecho que Rajoy pediría el que por entonces parecía inminente e inevitable rescate. Y ya ven: ni lo pidió entonces ni después, ni se habla ya de ese tema entonces estrella.

Ahora parece haber sucedido lo mismo. Algunos medios, mediante el ruido mediático -que ha sido amplificado concertadamente por algunos partidos de la oposición-, están utilizando el escándalo de Bárcenas para sus propios objetivos. Estos últimos, para desgastar al Gobierno y aquellos, ya sea para ajustar cuentas pendientes, ya para tratar de mejorar sus resultados con el aumento de ventas que conlleva la difusión de noticias escandalosas.

Mariano Rajoy, hombre serio, cabal y responsable, tiene una carga tan pesada sobre sus hombros que no está para que lo distraigan con temas que pueden interesar a la opinión publicada pero que no rebajan la cifra del paro, no mejoran nuestra difícil situación económica y no alivian nuestra costosa financiación internacional. Desde luego, no parece muy afortunado afirmar que Rajoy ha estado escondido en una madriguera a la vista de la mejora de la situación económica que empieza a vislumbrarse

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