Noticias de antes y de ahora sobre políticos

La voz de Galicia
 

 Durante los últimos años de la dictadura franquista, cada vez fueron adquiriendo mayor presencia en los medios las actividades de los políticos que luchaban por la llegada de la democracia. Los hechos noticiosos de entonces tenían lugar sobre todo en dos ámbitos. Se solía aludir a cierta inquietud entre los militares ante los movimientos llamados de agitación política, protagonizados principalmente por estudiantes universitarios y sindicalistas. Y también eran habituales noticias sobre actuaciones duramente represivas de las fuerzas de orden público y sobre juicios políticos que se veían ante el entonces denominado Tribunal de Orden Público (TOP).

Es verdad que todo esto queda muy lejos, ya que sucedió principalmente entre 1968 y 1975. Pero a veces conviene volver la vista al pasado para valorar mejor lo que nos está sucediendo. Porque si en aquellos tiempos el protagonismo correspondía, de un lado, a políticos que peleaban por la democracia y, de otro, a las fuerzas de orden público, al Ejército y a los tribunales de tipo político que defendían el régimen autocrático, las cosas han cambiado tanto que hoy el papel de los actores implicados tiene muy poco que ver con el de entonces.

En efecto, los que en aquellos tiempos hostigaban a los políticos demócratas son actualmente actores ejemplares en la democracia. Los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y el Ejército, en el barómetro del CIS de abril de este año, reciben la máxima valoración por parte de los españoles: la Guardia Civil, con un 5,71, se ha situado en la primera posición, seguida por la Policía, con un 5,65, y por las Fuerzas Armadas, con un 5,21. Lo cual supone, entre otras cosas, que cumplen a satisfacción con su misión constitucional. Y, como no podía ser de otro modo, el TOP desapareció con la democracia.

¿Y qué pasó entretanto con la clase política que trajo la democracia? Pues que como no funcionaron los controles -tal vez porque esto fue lo que se quiso-, una parte de sus integrantes se han convertido en golfos y corruptos. En el acto de apertura del presente año judicial, el fiscal general del Estado señaló que durante el año 2012 se incrementaron las calificaciones por delitos de prevaricación administrativa en un 23,85 % y las de fraude cometido por autoridad o funcionario público en un 120 %. Esto explica que diariamente sean noticia de portada juicios penales abiertos a políticos por casos de corrupción.

Hoy las fuerzas de seguridad y los tribunales, que defienden la democracia, siguen persiguiendo a algunos políticos, pero no por luchar por ella, sino por algo tan deleznable e impensable entonces como corromperse, olvidando que la honradez es una condición indispensable en el político demócrata. ¡Qué vergüenza!

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