Los estudiantes Rajoy y Zapatero

La Voz de Galicia
Miércoles, 3 de septiembre de2003

Uno de los grandes privilegios de los profesores universitarios es enseñar a distintas promociones de alumnos, compuestas por jóvenes muy heterogéneos. A la gran mayoría de ellos se les pierde la pista prácticamente desde que abandonan la Universidad. Hay algunos, generalmente pocos, con los que se mantienen contactos más o menos intensos a lo largo del tiempo. Y hay otros de los que se conoce su trayectoria posterior por razones de diversa índole, como el éxito profesional o la notoriedad que llegan a alcanzar.

Viene todo esto a cuento porque creo que soy el único profesor universitario que ha tenido como alumnos a Mariano Rajoy y a José Luis Rodríguez Zapatero. Esta singular circunstancia me mueve a escribir sobre los recuerdos que conservo de ambos, cuando eran dos jóvenes estudiantes de Derecho.

Durante el curso 1975-76, y por decisión del profesor Fernández-Nóvoa, tuve la ocasión de explicar, como máximo responsable de la asignatura, el programa de Derecho Mercantil I a la promoción que estudiaba 4º Curso de Derecho en la facultad de Santiago de Compostela. Entre los alumnos de esa brillantísima promoción figuraba Mariano Rajoy, que, además de ser registrador de la propiedad, acaba de ser designado como candidato a presidente del Gobierno por el Partido Popular.

No tuve trato personal con Mariano Rajoy. Creo que nunca mantuve con él una sola conversación que no fuera sobre una cuestión académica. Si hubo alguna, fue en los pasillos de la facultad y junto con otros alumnos. Pero lo recuerdo como un gran alumno, uno de los mejores de su promoción, más centrado en el estudio del derecho que preocupado por la política. Era uno de esos pocos alumnos que llegan a ser recordados como un estudiante brillante incluso por los de los otros cursos.

En el curso académico 1981-82, y ya en la Universidad de León, tuve como alumno a José Luis Rodríguez Zapatero, que formaba parte también de una brillante promoción, a quien le expliqué el Derecho Mercantil II, que se cursa en el último año de carrera. Con José Luis tuve un trato personal bastante intenso, porque en ese curso fui elegido decano de la facultad y él era el principal líder de los estudiantes.

Aunque tuvimos no pocas discrepancias sobre temas académicos, lo recuerdo también como un buen estudiante, pero más preocupado por la política que por el derecho. Cuando finalizó la carrera, entró como profesor ayudante en el departamento de Derecho Constitucional para hacer su tesis doctoral, razón por la cual se estrecharon nuestras relaciones. Recuerdo que, en una ocasión, creo que a finales de 1984, sentados en mi despacho, le pronostiqué que sería secretario general del PSOE y le dije más: que también sería presidente del Gobierno. Unos años después, se cumplió la primera parte de mi profecía.

No puedo adivinar lo que sucederá en las próximas elecciones generales. Pero si llegan a enfrentarse los dos, puedo vaticinar, sin temor a equivocarme, que el próximo presidente del Gobierno va a ser uno de mis antiguos alumnos. En tal caso, a lo mucho que le debo a la Universidad, tendré que añadir haber participado, aunque sea modestamente, en la formación jurídica del próximo presidente del Gobierno.

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