La preocupación por el paro

La Voz de Galicia
Domingo, 3 de enero de 2010

En la última encuesta del CIS de diciembre de 2009, el 79% de los 2.489 entrevistados respondió que el problema principal que existe actualmente en España es el paro. Aunque no se hace constar por qué razón piensan así los que respondieron, el análisis de otros datos del barómetro permite descubrir que los encuestados –y por proyección, la gran mayoría de la población española- consideran el paro como nuestro principal problema, no tanto por los 4 millones de personas que lo están sufriendo, cuanto por la posibilidad de llegar a perder el empleo que aún tienen.

En efecto, nuestra población activa (es decir, los incorporados al mundo de trabajo, lo tengan o no) asciende, en números redondos, a 23 millones de personas, de las cuales el número total de ocupados (los que tienen empleo) es de 19 millones (resultado de restar los 4 millones de parados a la cifra de la población activa). Si a estos últimos, le restamos los 3 millones de funcionarios públicos (que muy difícilmente pueden perder su empleo), los que están en riesgo de perder su puesto de trabajo son 16 millones de personas. Es decir, que la posibilidad de quedar en paro y, consiguiente, el temor a llegar a estarlo, afecta aproximadamente al 84%  de los que están actualmente ocupados.

Que lo que realmente preocupa a ese 79% de los encuestados  es perder su empleo, se desprende del dato de que un 47 % sitúa los problemas de índole económica en segundo lugar del ranking de sus inquietudes. A esto hay que añadir que cuando se les pregunta por la actual situación económica no llegan a la unidad los que responden que es muy buena; consideran que es buena solamente un 2,6%, y que es regular (el 23,8%), mala (41,1%), o muy mala (31,5%) el resto. Y cuando se les interroga sobre cómo creen que evolucionará en 2.010, dicen que será mejor un 22,3%, igual un 42,7%, y peor un 26,6%.

Si a todo lo que antecede se agrega que el tercer problema que señalan los encuestados es la clase política, es decir, los que hemos elegido para tomar las medidas necesarias para generar empleo, la conclusión no es difícil de extraer. La creciente preocupación ciudadana por el paro no se debe a que la actual cifra de parados sea escandalosamente alta, sino a que el negro panorama económico que se vislumbra y la poca confianza que se tiene en los llamados a arreglarlo (los políticos) hacen presentir que se está poniendo seriamente en riesgo el empleo de los que aún tienen la fortuna de disfrutarlo.

Habrá quien diga que no hay que hacer caso a la opinión de la gran mayoría de los ciudadanos (nada menos que el 79%) porque, además de carecer de formación económica, no está especialmente interesada en la macroeconomía. Puede que sea cierto, pero también lo es que el pueblo llano –sin duda porque siempre es quien más padece- tiene una especial sensibilidad para detectar los problemas que se le vienen encima. Sucede como con los marineros: no serán expertos en  meteorología, pero presienten las tormentas antes que nadie y casi nunca se equivocan.

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