La juventud y su desinterés por la política

La Voz de Galicia
Domingo, 2 de mayo de 2010

Un gran amigo, catedrático de Derecho Procesal en una Universidad madrileña, me contaba hace unos días que preguntó a los alumnos de último curso de carrera qué les parecía lo que estaba sucediendo con el Tribunal Supremo (asunto Garzón) y con el Tribunal Constitucional (constitucionalidad del Estatuto de Cataluña). Los alumnos manifestaron que desconocían ambas cuestiones, porque no seguían habitualmente la política nacional.

Es verdad que la muestra, unos cincuenta alumnos, es, desde el punto de vista numérico, escasamente representativa. Pero si atendemos al nivel y cualificación de los consultados, la situación no deja de ser sorprendente. Lo cual obliga a preguntarse sobre las razones de este desinterés de la juventud por la política. A mi modo de ver, puede deberse a que hay otros asuntos que le preocupan más y a que hay razones que justifican su postura.

Partiendo de que a nuestros jóvenes les preocupe lo mismo que al resto de los ciudadanos, el último Barómetro del CIS, de marzo de 2.010, muestra que la principal preocupación de los españoles es el paro (respuesta que dan 2.081 del total de los 2.487 encuestados en el); y la segunda, los problemas de índole económica (1.126 encuestados). Pues bien, si tenemos en cuenta que la tasa de paro de los menores de 25 años es del 43,8 % (la más alta de la UE, cuya media es del 21.4%); y a esto se añade que el salario medio del joven español es de 800 € (“La generación precaria” de Marta Garcia Aller), se comprende perfectamente que no sea la política, sino otros problemas mucho más graves los que centren el interés de nuestra juventud.

Pero también hay razones inherentes a la propia política que justifican este desinterés. Las cifras del citado barómetro del CIS de marzo de 2010 hablan por sí solas: de los 2.487 encuestados, solo 4 responden que la situación política española es muy buena y 119 que es buena, mientras que 703 dicen que es regular, 881 que mala, y 649 que muy mala; es decir, si los sumamos, hay 2.233 de 2.487 que no están satisfechos. Y como la situación política es consecuencia del modo en que la ejerce nuestra clase política, es lógico que precisamente ésta se haya convertido en la tercera de las preocupaciones de los españoles (393 encuestados).

Finalmente, el indicado desinterés puede obedecer también a que los jóvenes hayan visto que la política se ha convertido en el único medio de vida de una buena parte de los políticos, que acaban anteponiendo su interés egoísta al de la generalidad. Ésta es la razón que explica las recientes manifestaciones contra fantasmas del pasado que solo persiguen movilizar al electorado; o el deprimente diálogo de sordos en que se ha convertido la política actual, caracterizada más por el cruce mutuo de reproches (tú más) que por la eficaz solución de nuestro problemas. Por no hablar de los cada vez más numerosos casos se corrupción que hay en los partidos políticos. A la clase política solo le interesa el poder, porque es el que garantiza su medio de vida. Por eso, en la política comienza a haber una perniciosa amoralidad en la que el fin del poder lo justifica todo. ¿Hay que extrañarse de que la juventud no muestre interés por esto?

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