Garzón todavía no es inviolable

La Voz de Galicia

La asociación “Solidarios con Garzón” ha hecho público un Manifiesto de apoyo a este famoso Juez, en el que pueden leerse, entre otras, las dos siguientes afirmaciones: “Nuestra repulsa a la pretensión de criminalizar una actuación del Juez encaminada a dar tutela judicial efectiva a quienes la solicitaron”; y “Nuestro apoyo al Juez Baltasar Garzón por la persecución contra él dirigida desde la Sala Segunda del Tribunal Supremo en varios frentes”.

Por si lo anterior no fuera suficiente, el domingo día 29 de enero hubo una manifestación en Madrid en la que los asistentes llamaron “fascistas” a los Jueces del Tribunal Supremo y se leyó un poema que contenía el siguiente verso: “Vengan aquí y observen,/es el tinglado de la nueva farsa,/la toga sucia y el culpable limpio”. En dicho acto, estaban, entre otros, Cayo Lara y Gaspar Llamazares de Izquierda Unida y los líderes sindicales Cándido Méndez y Fernández Toxo.

No tengo ninguna duda de que los solidarios y los manifestantes expresaron y difundieron libremente su pensamiento mediante la palabra. Pero me planteo la cuestión de si al ejercitar su libertad de expresión no sobrepasaron el límite, también constitucional, de tal libertad, que es respetar los derechos y deberes fundamentales reconocidos por la Constitución.

Nuestra Norma Fundamental dispone que todos los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico. ¿Creen de verdad los partidarios de Garzón que todos estamos sometidos a la ley excepto este Juez? El principio de igualdad establece que todos los españoles somos iguales ante la Ley. ¿Creen de verdad los partidarios de Garzón en este principio absolutamente democrático o consideran que este Juez merece un trato privilegiado y diferente? La Constitución establece también que nadie puede ser condenado o sancionado por acciones u omisiones que en el momento de producirse no constituyan, según la legislación vigente, delito, falta o infracción administrativa. Lo cual, en sentido positivo, significa que cualquiera puede ser sancionado si lleva a cabo una acción u omisión que, según las leyes de ese momento, es delito, falta o infracción administrativa. ¿Creen de verdad los partidarios de Garzón que aunque este Juez haya cometido un delito, una falta o una infracción administrativa no debe ni siquiera llegar a ser juzgado?

Se puede comprender que los que se han solidarizado con Garzón le tengan tanto afecto que intenten acompañarlo en los difíciles momentos por los que está pasando. Pero han ido tan allá en sus expresiones que están pidiendo de facto para dicho Juez un status similar al de nuestro Jefe del Estado. En efecto, la Constitución Española, al regular la Corona, establece que la persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad. Es posible que algunos piensen que Garzón ha hecho tanto por los ciudadanos que se ha ganado el estatuto de la inviolabilidad. Pero me temo que mientras no se le haga un Título específico en la Constitución que así lo diga, es como el resto de los españoles. Y, por tanto, quienes lo juzgan ni son fascistas ni tienen la toga sucia: solo se limitan a aplicarle la ley como a los demás ciudadanos.

José Mannuel Otero Lastres

 

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