Fin de la cita

En este país singular en el que vivimos, lo que más ha llamado la atención del discurso del presidente del Gobierno en su comparecencia parlamentaria del pasado 1 de agosto fue haber leído en varias ocasiones la frase «fin de la cita». En algunos medios de comunicación especialmente críticos con el Gobierno y, sobre todo en Twitter, se valoró esta conducta de Mariano Rajoy como una muestra de torpeza.

Hubo, en efecto, quienes le reprocharon que no se hubiera dado cuenta de que dicha frase, al estar entre paréntesis, era solo para él y no para ser leída. Y no fueron pocos los que, criticando su escasa capacidad de improvisación, la utilizaron como una prueba más de su excesiva dependencia del texto escrito.

No sería objetivo si no reconociera que en sus comparecencias públicas Rajoy improvisa lo menos posible. O, para ser más directo, se atiene excesivamente al texto que tiene que leer. Pero no creo que este modo de proceder se deba a falta de memoria, sino más bien a un deseo de rigor y precisión. La oposición de registrador de la propiedad que ganó muy joven es una prueba difícilmente refutable de que tiene una gran capacidad para retener escritos. Por eso me resulta sorprendente que haya personas que consideren a Mariano Rajoy tan inepto como para tener el descuido de leer repetidas veces algo que era una simple indicación para él.

Tratando de demostrar que no se trataba de un acto de aturdimiento, busqué en Internet (www.lamoncloa.gob.es) el texto íntegro de su discurso. Comprobé que hay numerosas citas de opiniones de terceros entrecomilladas después de las cuales figura en un paréntesis la indicada expresión «fin de la cita». Y encontré también una prueba definitiva que acredita que el presidente Rajoy quiso leer «fin de la cita» como medio para remarcar cuándo finalizaban las palabras que atribuía a otro.

En efecto, hay un pasaje de su discurso en el que puede leerse: «¿Acaso no era usted el que sostenía, y cito textualmente, ??la estabilidad es una garantía para que nuestra política económica, y, por tanto, la superación de la crisis se pueda llevar a la práctica. La estabilidad política es fundamental en la lucha contra la crisis económica??. Fin de la cita, señor Pérez Rubalcaba».

Pues bien, el hecho de incluir entre paréntesis, además de «fin de la cita», la expresión «señor Pérez Rubalcaba», demuestra que Mariano Rajoy emitió reiteradamente de viva voz «fin de la cita» para enfatizar con ello las palabras de terceros y diferenciarlas de las suyas. De no haber sido esta su verdadera intención carecería de sentido haber añadido en el pasaje reproducido, después de «fin de la cita», y para no ser leída, la frase «señor Pérez Rubalcaba».

¿O es que después de recordarle a Rubalcaba una frase suya textual todavía necesitaba Rajoy que le mencionaran, para luego no citarlo, quién era el autor de lo que acababa de leer?

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