El campo de Bucéfalo

El correo Gallego

JOSÉ Manuel Otero Lastres, con su segunda novela, El Campo de Bucéfalo -publicada por Pigmalión Ediciones-, nos demuestra que el camino emprendido en 2009, con La niña de Gris, está siendo recorrido con talento y acierto. Cuando una trayectoria literaria nos ofrece, a medida que transcurre, mejores producciones, ello quiere decir que el oficio se va consolidando y, con él, la posibilidad de que la aportación creativa sea mayor. Hay, sin embargo, que reconocer que Otero Lastres no es un nuevo en el oficio de escribir obras literarias. Su experiencia como autor de cuentos tiene en dos obras suyas, datadas en 2006, Carta a Miguel y otros cuentos y Las nubes pueden ser gemelas, el merecimiento del elogio.

Sabido es que Otero Lastres es un ilustre catedrático de Derecho Mercantil, que dirige en Madrid, de forma muy activa, un prestigioso bufete que lleva su nombre, y que cuenta con un gran prestigio ganado a pulso. Su trayectoria, en las facultades de Derecho en las que ha ejercido la docencia y la investigación, resulta impecable y está acompañada, como es de rigor, por una producción investigadora muy destacada. Además, lo caracterizan, entre otras muchas virtudes, su inmensa capacidad de trabajo, su capacidad por infundir entusiasmo y su perseverancia, cuando se trata de afrontar nuevas metas.

¿Qué tiene que ver todo ello con El Campo de Bucéfalo? Pues mucho. Y es que, como importante escritor que es, utiliza todo su saber y buen hacer para contar la mejor ficción posible. Su experiencia como mercantilista es el punto de partida para concebir un relato que nace de un litigio relacionado con una patente farmacéutica. Cabe destacar aquí una notoria capacidad narrativa al servicio de una argumentación, ahora más compleja, que consigue intrigarnos progresivamente hasta que nos encontramos con un desenlace a primera vista imprevisible.

Catedrático de Arte

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