España sociedad cooperativa

La Voz de Galicia
Domingo, 7 de febrero de 2010

Una nación se parece mucho a una sociedad mercantil y de manera especial a una sociedad cooperativa. Hasta tal punto es esto cierto, que la definición legal de la cooperativa es predicable con mínimas adaptaciones a la de nación, en nuestro caso, España.

Así, si la cooperativa es una sociedad constituida por personas que se asocian en régimen de libre asociación y baja voluntaria, España es también una asociación libre de ciudadanos, algunos de los cuales llevan largo tiempo amagando con solicitar la baja voluntaria.

Si la cooperativa tiene por objeto la realización de actividades empresariales, encaminadas a satisfacer las necesidades y aspiraciones económicas y sociales de sus socios, España, como nación, lleva a cabo una actividad económica de ofrecimiento de bienes y servicios en el mercado nacional y extranjero, con el fin de satisfacer las necesidades y aspiraciones económicas y sociales de los que vivimos en España.

Y si la estructura y el funcionamiento democrático de las cooperativas se traduce en un órgano que representa la voluntad social (la asamblea general), un órgano de gestión (el consejo rector) y un órgano de fiscalización (la intervención), en España sucede lo mismo: las Cortes Generales son el órgano que encarna la voluntad popular, el Gobierno de la Nación es el encargado de la alta gestión económica y política, y el Tribunal de Cuentas es le órgano fiscalizador.

Pues bien, en los últimos tiempos, los indicadores económicos apuntan a que la situación económica de “España, S. Coop.” no es buena, y por eso cotiza a la baja en el mercado financiero mundial. Lo cual, lejos de invitar a la pasividad, aconseja que se tomen cuanto antes medidas para enderezar su extraviado rumbo. Y ello porque hoy –y esto es especialmente relevante- se están dejando de satisfacer las necesidades y aspiraciones económicas y sociales de cuatro millones de asociados de “España, S. Coop”., que son los cuatro millones de nuestros conciudadanos que están sufriendo la lacerante situación del paro.

Es verdad que en la necesaria y urgente tarea de mejorar nuestra situación económica todos debemos arrimar el hombro. Pero la propia estructura orgánica de nuestra cooperativa nacional muestra a quién corresponde la labor de gestionar los recursos, al gobierno, y en beneficio de quién tiene que administrarlos: de todos nosotros, los asociados. Por eso, no se entiende que no se gobierne poniendo el interés general por encima de cualquier otro, que siempre será particular, por mucho que se diga que es el de los trabajadores y quienes los representan. Y es que hay veces –y ésta es una de ellas- que administrar el interés general de “España, S. Coop.” requiere grandes dosis de valentía y anteponerlo al interés electoral cortoplazista de partido. Para salvarse, hay que soltar lastres por fuerte y poderosos que puedan parecer mientras se está a flote. Porque si nos hundimos, no se salva nadie.

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